HACEN «VAQUITAS» PARA QUE DETENIDOS COMAN.

En calabozos policiales están alrededor de 150 personas que deben ir a prisión y no son recibidas por causa del Covid-19 en las penitenciarías, generando una situación de riesgo.

Alrededor de 150 personas con orden de prisión preventiva están privadas de libertad en las comisarías y en los centros de detención policial, varadas y hacinadas en precarios calabozos, ya que no pueden ser recibidas en las penitenciarías debido a la pandemia del Covid-19.

Esta situación hace que las 59 comisarías que comprenden el área, las 17 subcomisarías y los 10 puestos policiales estén abarrotados y con serios problemas para hacer frente a la situación. Además de la aglomeración de las personas y el riesgo que eso trae en estos tiempos de crisis sanitaria, lo más complicado es la falta de recursos para afrontar las cuestiones logísticas.

Esta situación se repite en todos los centros policiales, pero en algunas localidades como Capiatá, Arroyo Seco y Luque están en situación más crítica, debido a la gente que tienen varada en sus comisarías.

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